Madre mía, que molido estoy... parece que me hubiera pasado por encima una manada de búfalos, como si me hubiera subido y bajado al centro de mi isla en un solo día... Pero bueno, ya paso, y después del baño relajante de agua caliente (que ayer no me pude dar porque caí rendido), me siento delante del portátil para comentar las peripecias de hoy, que han sido tremendas (por cierto, aconsejo a todo el que se vaya de viaje, que se lo monte por su cuenta, sin agencias, que lo mire por Internet, que lo contrate allí, y que se programe sus paseos por su cuenta, ya que los viajes organizados parece que suelen ser bastante desorganizados, y ahora sabréis porque digo esto).
Hoy nos levantamos a las siete de la mañana y bajamos a desayunar sobre las ocho, ya que a las 08:30 venían a recogernos para las dos excursiones programadas... Entramos en el minibus y se nos presento un señor muy agradable que hablaba español y que nos empezó a comentar cosas sobre Paris, diciéndonos que iríamos a recoger a tres parejas mas para las mismas, dando vueltas por la ciudad hasta llegar a los hoteles restantes... Eran gente encantadora, todos de la península, y nos dispusimos a disfrutar del recorrido.
Fijaros que pensé que iríamos en un autobús turístico, vamos que nos llevaría hasta el lugar de salida del mismo, pero enseguida me di cuenta de que el seria nuestro guía, comenzando sus explicaciones dando detalles históricos sobre Paris, con bastante detalle y con un cierto nivel de sarcasmo que nos hacia sonreír de vez en cuando...
El recorrido fue completo, por todos los distritos de Paris y con tres paradas, en las iglesias del Sagrado Corazón y en Notre Dame, y en otro lugar del que no recuerdo el nombre donde había unas vistas de la torre Eiffel increíbles... Fue bonito todo el recorrido, pero acabamos molidos del traqueteo del minibus, con su calefacción a tope ya que el frío era intenso.
La ultima parada fue en Notre Dame y nos comento que seguiríamos hacia Versalles para ver el palacio y que allí podríamos almorzar, lo cual hicimos... Hay una distancia de veinte kilómetros hasta Versalles, y el camino hasta allí esta plagado de casas bajas, todo con un aspecto de estar trasladándonos a otro siglo, ya que han respetado mucho la armonía entre paisaje y urbanismo.
En Versalles nos detuvimos en un restaurante al lado de la entrada al palacio y comimos algo, poco ya que antes nos habíamos zampado media baguette cada uno, tomando mi pareja una sopa de cebolla y yo unas patatas fritas, así como sendos cafés para abrir algo los ojos, ya que tanto movimiento y el calor de la calefacción nos estaba dando sueño.
Y ahora viene lo bueno, cuando nuestro guía fue a comprar las entradas y nos dice a la vuelta que fuéramos nosotros a dar la vuelta por el palacio y los jardines, y quedando a las cinco de la tarde en un punto de un mapa que nos dio, señalándolo tan solo con el dedo, y comentando que después daríamos una vuelta en coche por los jardines, quedándonos sorprendidos por tal situación, ya que se supone que un guía debe acompañar al grupo en evitación de que se pierda alguien con el tumulto de gente que allí había, o para responder aquellas preguntas que un sistema de audio grabado (el que posteriormente nos dieron) no pueda dar.
Todos fuimos en grupo hasta cierto momento en que unos entraban por unas salas y salían por otras, nos perdíamos y nos encontrábamos por cuartos decorados al estilo rococó, hasta el momento en que nosotros salimos hacia los jardines y ya no los vimos mas... Yo le había echado un vistazo al mapa del sitio que llevábamos y nos dirigimos hacia una zona del jardín, ya cercana la hora en la que habíamos quedado, y no vimos a nadie, decidiendo inspeccionar por la zona a ver si los encontrábamos, pero no había nadie... A las cinco y media, y ya cansados de esperar, decidimos ir a la buena ventura y recorrer algo del parque por nuestra cuenta, para después ver como volvíamos al hotel, viendo yo una parte del parque bonita y, sorprendido, me di cuenta que la estructura de lagos y jardines se parecía mas a la que estaba indicada en el mapa que nos dio el guía que la zona a la que fuimos en principio...
Metí la pata hasta el fondo, me equivoque, pero claro, si te sueltan en un sitio enorme, donde el idioma no es el tuyo, y te dicen que busques una zona de un parque, en el cual hay varias partes que se repiten, pues ya veras... Y así, desolados, sacamos un par de fotos mas y decidimos marcharnos, aun con la esperanza de encontrar a alguien por el camino, o al guía esperándonos fuera, pero no fue así, optando por preguntar a la gente si había algún autobús hacia Paris, comentándonos que solo había trenes, siguiendo sus indicaciones hasta llegar a la estación (por cierto, chapo para los franceses, ya que se esforzaron por darnos las indicaciones lo mejor que pudieron, y alguno lo intentaba en un precario ingles, con lo cual llegamos a la estación de trenes con cierta facilidad).
Lo bueno de esto es que yo nunca había viajado en tren, así que disfrute el viaje y me lo apunte en mi lista de medios de locomoción usados, diciéndole a mi pareja que ya solo me faltaba viajar en submarino y en una nave espacial (bueno alguno mas me queda, como el viajar en globo, en un ala delta, en un ultraligero...); y llegamos a Paris, donde mi pareja insistía en coger un taxi hasta el hotel, de lo molida y cansada que estaba, pero yo pensé que podríamos coger un autobús hasta allí, así que vi uno hacia los Campos Eliseos y lo cogimos, pensando que estaríamos cerca del Arco del Triunfo, referencia conocida para llegar hasta el hotel.
Nos bajamos en la ultima parada del bus, y tras la confusión inicial (ya era noche cerrada y no encontraba referencia alguna en la zona), al trasponer una rotonda vi a lo lejos el tan buscado monumento, por lo que decidimos echar los restos y subir la calle hasta las zonas conocidas, llegando por fin al hotel sobre las ocho de la tarde pasadas, molidos y comentando el tema del guía que nos dejo tirados en Versalles.
Tras un rato de descanso, le di un masaje a mi pareja en la espalda, quedándose dormida al poco tiempo, metiéndome yo en Internet y tras un rato de relax, me fui decidido a meterme en la bañera, llenándola de agua caliente, lo cual despertó a mi pareja y me dijo que mejor cenábamos algo ahora y que después me metiera en el baño, sacando entonces la otra baguette que compramos y repartiéndola en dos, junto con unas aceitunas y unas copitas de vino que sobro ayer, saciando nuestro apetito.
Yo me metí en la bañera, y mi pareja siguió en brazos de Morfeo, estando allí casi una hora y media, momento en que mi pareja, al no verme en la cama, pensó que me había quedado dormido en la bañera y abrió la puerta del baño, diciéndole yo que ya me iba a la cama, enjabonándome y duchándome... Y parece que me relaje tanto que se me fue el sueño, y ahora son las tres de la madrugada y aun sigo despierto, buscando cobijo en estas palabras escritas, y dando testimonio de otro día mas en Paris... Mañana no hay planes, dejando a nuestro libre albedrío la ruta a elegir... Ya os seguiré contando.



No hay comentarios:
Publicar un comentario