Salpícame, tus efluvios me agradan, llena todo mi ser de gotitas de ti, regálame un instante mas de paz, recicla todo lo caduco y, luego, vuelve a mi presencia aun mas bella, mas llena de luz, usando esos dardos encantados con los que me tienes hechizado.
Elefantes rosas veo volar a mi alrededor, regordetes, amigables, sonrientes, dispuestos a hacerme sonreír con gestos y mohines simpáticos, agitando sus trompas al compás de un baile alocado y fuera de control.
Practica conmigo tu mejor pose, muévete, sedúceme, haz de tu cuerpo un misil con cabeza nuclear, presto a explotar, a generar una reacción nuclear en mi entrepierna, generando el calor del que ahora carezco.
Y es que los deseos humanos son cambiantes, y en este tiempo de cambio interior, saliendo del capullo de mi crisálida particular, aun tengo restos pegajosos que me retienen, que me atan, que me vinculan a otros instantes, a otros tiempos.
Una mariposa multicolor esta mirando el cielo detrás del cristal de una ventana, sorprendida ante tanta maravilla, mas la ventana sigue cerrada, y nadie hace nada por abrirla, así que vuela sin cesar por una estancia en exceso conocida, posándose de vez en cuando, observando si alguien abre la ventana para dar el siguiente paso.
Un gigante verde, medio dormido y buscando algo que echarse a la boca, me mira para ver si soy comestible o no, mas puede observar mi aura y opta por dejarme en paz, por clasificarme como "comida non grata", ya que en mi actual estado de turbulencia interior, seguro que daría pesadez de estomago y pesadillas al echarse una siesta.
Ruge un tigre encadenado, deseoso de salir corriendo hacia su jungla particular, mas tiene que contentarse con un reducido espacio, con un minúsculo habitáculo, donde al cerrar los ojos sueña con verdes llanuras, con montañas escarpadas, con junglas aun no descubiertas, con lagunas donde refrescarse a la luz de la luna llena.
Unos tambores lejanos suenan, marcando el ritmo de la vida, como los latidos del corazón de la Madre Tierra, de nuestra amada Gaya, haciendo que todo mi ser tome consciencia de un hilo invisible que me ata a esta existencia, a este mundo material, lugar alquímico donde realizarse, donde poner en practica todas aquellas áreas de aprendizaje que nos propusimos conquistar.
Y en un instante pude ver un luminoso camino, un sendero con un gran pórtico gótico, como si estuviera construido con el mármol mas bello del mundo, mas no quise entrar, me senté en el pedregoso suelo y lo mire, como quien mira desde lo alto de un precipicio el vacío que se presenta ante sus pies..., temeroso, ansioso, dudando sobre si saltar será la mejor opción.
Siete veces siete, termina un ciclo y comienza otro, y sin darme siquiera cuenta han pasado cuarenta y nueve años desde que fui fecundado, y cuarenta y ocho desde que nací, por lo que ejecute la primera gran vuelta, siete veces siete, comenzando este año el segundo gran ciclo, donde el sol brillara para mi doblemente.
"Introduzca su clave para pasar de nivel, por favor", "clave incorrecta, inténtelo de nuevo", "atención, solo le queda un intento, si se equivoca se bloqueara el sistema"..., me detuve entonces, no avance, es un buen momento para reflexionar, repasar todo lo ocurrido y buscar las claves de mi existencia, vaciar todo mi ser de lo inservible, quitarme todo el peso que durante mucho tiempo me había lastrado a este espacio tiempo, y así, ingrávido, poder elevarme y tener otra perspectiva.
Eleve una plegaria al Arquitecto Supremo, me quede extasiado y una sonrisa de oreja a oreja se formo en mi rostro, vi la imagen de un Buda que me miraba con amor, llevando todo mi ser a un estado de éxtasis espiritual, volando hacia altas dimensiones, hacia planos existenciales aun no conocidos por mi, entendiendo entonces muchas cosas ocurridas, aun en otras vidas, y tomando las riendas de mi momento presente.
Creí verte entre la bruma, volé hacia ti y te alcance, nuestros cuerpos invisibles se entrelazaron, y una llama transmutadora rompió nuestras cadenas, libero todo aquello que nos ataba desde hace eones, purificando y orientando por un nuevo camino nuestras vidas, instalando un nuevo código, un nuevo programa con el que avanzar aun mas rápido hacia la esencia.
"Clave correcta, pase", esa fue la respuesta que recibí en mi interior cuando empece a meditar, cuando pulse las teclas adecuadas, y la energía multicolor del universo me inundo, viendo un arco iris envolvente, símbolo de que el vacío y la oscuridad nunca mas volverían a mi.
Elefantes rosas veo volar a mi alrededor, regordetes, amigables, sonrientes, dispuestos a hacerme sonreír con gestos y mohines simpáticos, agitando sus trompas al compás de un baile alocado y fuera de control.
Practica conmigo tu mejor pose, muévete, sedúceme, haz de tu cuerpo un misil con cabeza nuclear, presto a explotar, a generar una reacción nuclear en mi entrepierna, generando el calor del que ahora carezco.
Y es que los deseos humanos son cambiantes, y en este tiempo de cambio interior, saliendo del capullo de mi crisálida particular, aun tengo restos pegajosos que me retienen, que me atan, que me vinculan a otros instantes, a otros tiempos.
Una mariposa multicolor esta mirando el cielo detrás del cristal de una ventana, sorprendida ante tanta maravilla, mas la ventana sigue cerrada, y nadie hace nada por abrirla, así que vuela sin cesar por una estancia en exceso conocida, posándose de vez en cuando, observando si alguien abre la ventana para dar el siguiente paso.
Un gigante verde, medio dormido y buscando algo que echarse a la boca, me mira para ver si soy comestible o no, mas puede observar mi aura y opta por dejarme en paz, por clasificarme como "comida non grata", ya que en mi actual estado de turbulencia interior, seguro que daría pesadez de estomago y pesadillas al echarse una siesta.
Ruge un tigre encadenado, deseoso de salir corriendo hacia su jungla particular, mas tiene que contentarse con un reducido espacio, con un minúsculo habitáculo, donde al cerrar los ojos sueña con verdes llanuras, con montañas escarpadas, con junglas aun no descubiertas, con lagunas donde refrescarse a la luz de la luna llena.
Unos tambores lejanos suenan, marcando el ritmo de la vida, como los latidos del corazón de la Madre Tierra, de nuestra amada Gaya, haciendo que todo mi ser tome consciencia de un hilo invisible que me ata a esta existencia, a este mundo material, lugar alquímico donde realizarse, donde poner en practica todas aquellas áreas de aprendizaje que nos propusimos conquistar.
Y en un instante pude ver un luminoso camino, un sendero con un gran pórtico gótico, como si estuviera construido con el mármol mas bello del mundo, mas no quise entrar, me senté en el pedregoso suelo y lo mire, como quien mira desde lo alto de un precipicio el vacío que se presenta ante sus pies..., temeroso, ansioso, dudando sobre si saltar será la mejor opción.
Siete veces siete, termina un ciclo y comienza otro, y sin darme siquiera cuenta han pasado cuarenta y nueve años desde que fui fecundado, y cuarenta y ocho desde que nací, por lo que ejecute la primera gran vuelta, siete veces siete, comenzando este año el segundo gran ciclo, donde el sol brillara para mi doblemente.
"Introduzca su clave para pasar de nivel, por favor", "clave incorrecta, inténtelo de nuevo", "atención, solo le queda un intento, si se equivoca se bloqueara el sistema"..., me detuve entonces, no avance, es un buen momento para reflexionar, repasar todo lo ocurrido y buscar las claves de mi existencia, vaciar todo mi ser de lo inservible, quitarme todo el peso que durante mucho tiempo me había lastrado a este espacio tiempo, y así, ingrávido, poder elevarme y tener otra perspectiva.
Eleve una plegaria al Arquitecto Supremo, me quede extasiado y una sonrisa de oreja a oreja se formo en mi rostro, vi la imagen de un Buda que me miraba con amor, llevando todo mi ser a un estado de éxtasis espiritual, volando hacia altas dimensiones, hacia planos existenciales aun no conocidos por mi, entendiendo entonces muchas cosas ocurridas, aun en otras vidas, y tomando las riendas de mi momento presente.
Creí verte entre la bruma, volé hacia ti y te alcance, nuestros cuerpos invisibles se entrelazaron, y una llama transmutadora rompió nuestras cadenas, libero todo aquello que nos ataba desde hace eones, purificando y orientando por un nuevo camino nuestras vidas, instalando un nuevo código, un nuevo programa con el que avanzar aun mas rápido hacia la esencia.
"Clave correcta, pase", esa fue la respuesta que recibí en mi interior cuando empece a meditar, cuando pulse las teclas adecuadas, y la energía multicolor del universo me inundo, viendo un arco iris envolvente, símbolo de que el vacío y la oscuridad nunca mas volverían a mi.



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