Marea baja - 04/4/2009

Una jungla amazónica pulula por mi cabeza, donde me pierdo y me encuentro a la vez, se que todo se ira colocando en su sitio, mas perdí un trozo de mi alma allí, y entre arboles centenarios y fieras salvajes, retornar de nuevo seria como caer en una fosa abisal y no encontrar la forma de salir.

Mas quise tentar a la suerte, robar un trocito de cielo a los Dioses, y me fui dando un rodeo por la isla del dolor, encontrando a viejos conocidos en el camino, dándoles mi cariño y mi amor, mas me miraban de soslayo, haciéndose los interesantes, por si quería adoptarlos nuevamente y volver a caer en su juego diabólico.

Liderar mil formas de pensamiento, como si fueran un batallón armado y listo para la batalla, es como jugar al ajedrez con reinas en vez de con peones, con la certeza de ganar siempre que se juegue al juego de la vida, tocando las teclas adecuadas para que la música sea armoniosa.

Silencio... Solo silencio deseo sentir en mi alma, volar sin parar a un lugar ignoto, perdido mas allá de los confines del universo, donde sentarme y meditar en el sentido de mi vida actual, beber el agua del saber y comer el pan del equilibrio, y así volver a esta realidad, pleno de fuerza para entregarme a los demás.

Pero, ¿acaso tengo algo que dar a los demás?, ¿compartir las pequeñas cosas que se es tan importante?, ¿dar es siempre mejor que recibir?... No se, mis dudas son las dudas de todos, cuando ansiamos estar en un determinado camino, y las circunstancias que nos rodean no son las mas propicias...

Surca mi velero interior por un mar de dudas, tormentoso y agitado, lleno de extraños seres que amenazan desde las profundidades con hacerme zozobrar, mas se que mi brújula me indica el camino, aunque sea largo y dificultoso.

Y todo llega, lenta y pausadamente, tal vez en una forma diferente a la esperada, mas siempre llega, con vestiduras adecuadas para la ocasión, rodeada de espejos nuestros, de mascaras o de situaciones evocadoras, propiciatorias de encuentros y descubrimientos.

¿Quien eres tu?, ¿de donde vienes?, ¿acaso deseas llevarme por un extraño sendero hacia un valle perdido y paradisiaco?, ¿o tal vez romper todos mis esquemas y mostrarme como vivir de otra manera, irresponsablemente, sin nada ni nadie del que depender ni que dependa de uno?...

Creo que, aunque se que no es una idea común, ser algo irresponsable ante las cosas que nos ocurren, ante las situaciones de la vida que nos toca vivir, es una opción valida y llena de un aprendizaje importante, casi como tocar lo mas profundo de la vida material para, con mayor conocimiento de causa, poder dar el salto hacia el mundo espiritual.

¡Oh tu, musa soñada!, ¡oh tu, dame tu saber!, realza todo lo bello que hay en mi, todo aquello que esta en mi interior, que siempre es mas importante que lo exterior, para así abrir las puertas al viajero eterno, para que pase a nuestra casa sin sentirse incomodo, para que goce de su estancia y nos deje un trocito de su ciencia cada vez que nos visite, hasta que un día sienta el deseo de quedarse para siempre y hasta que la materia se confunda con la esencia.

Retire mi mano del fuego, mas aguante hasta casi quemarme, y sentí un cierto goce en ello, una sensación de extraño placer que me llevo a degustar ese nuevo manjar con ansia y deseo febril, como si nunca lo hubiera probado, como si de un caro y exótico alimento se tratara... Y, probado esta, siempre es mejor explorar el terreno, vadearlo, descubrir recovecos y escondrijos que, como si fuéramos unos guerreros bárbaros, lanzarnos directamente al objetivo para destruir y dominar, en vez de aprender y entablar una cordial amistad.

¡Revélame, oh guía, el camino hacia la luz interior!, ¡dame, amado mío, el don de alcanzar al Cristhos superior!... Y un ritual dame, con cánticos y danzas, con velas e inciensos, para así elevar mi alma hacia ti... Y dame el silencio, para encontrar el vacío en mi interior, para fundirme con el Todo, convirtiéndome tan solo en luz, en esencia, permaneciendo fuera del tiempo y el espacio, penetrado por la sonrisa de un Buda hasta la ultima fibra de mi ser.

Quise retener un poco mas este momento, mas alce el vuelo hacia lugares insospechados, exóticos, donde pude penetrar en varios planos de existencia paralelos al mío, continuación de un acto vital concreto, de un acontecimiento especifico, de un camino elegido en otro instante pasado, y supe de las peripecias que me acontecían, de las personas que formaban parte de mi vida, de los encuentros y desencuentros con personas que ni siquiera conocía.

Y en ese vuelo descubrí la importancia de mi actual camino, de las elecciones que he tomado, como un aprendizaje para avanzar en otros momentos presentes, dibujando con lápices de colores o con un oscuro carboncillo todo lo que conforma mi actual existencia, claros y oscuros, partes difuminadas, zonas veladas por claros matices y, como no, lugares donde se ha borrado radicalmente lo allí impreso... Y es que vivir esta existencia es como pintar una obra de arte: podemos ser unos aprendices o unos virtuosos, pero lo importante será siempre el conseguir una armonía, una sutil interacción entre formas y figuras, entre colores y tonos oscuros, para que al final de la existencia, cuando el ultimo trazo vaya a ser dado, el resultado sea luminoso.

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