Cuantas cosas que escribir, cuanto que contar, después de tanto tiempo sin dejar testimonio de mis vivencias en este blog; hoy, por fin, me pongo manos a la obra y me decido a poner unas letras por aquí, dejando que mi memoria vuele hasta finales de septiembre del 2009, justo cuando estaba a punto de salir del mismo lugar de trabajo donde ahora me encuentro de nuevo, inundándome la tranquilidad y el sosiego que da el poder escuchar el sonido de una fuente, de unos pájaros al atardecer, de la lluvia al caer contra el techo de Uralita, con ese golpeteo particular al formarse charcos en el suelo.
Atrás quedaron los meses de octubre y noviembre, donde fuimos mi pareja y yo una semana a Paris (todo lo cual narre en este blog en el enlace “Paris“), así como una etapa de cambios de lugar de trabajo y de turnos que me dejaron un mal sabor de boca, provocándome una crisis de ansiedad cuyo resultado fueron tres semanas de baja medica desde finales de diciembre hasta principios de enero; mas, aun sigo pensando que los cambios tienen un motivo, y que hasta los mas conflictivos te dan un mensaje.
A veces, pienso que soy iluso al creer que las cosas tienen que ser de una manera determinada, que si tienes unos derechos se te van a respetar, pero no es así la mayoría de las veces, por lo que en ocasiones tienes que conseguir de una forma indirecta lo que sabes que te corresponde; dice un refrán que “el que hizo la ley hizo la trampa”, y lo curioso es que se pueden invertir los términos de la ecuación, dándote un salvoconducto para actuar a tu favor en muchas ocasiones.
Claro, en varios aspectos de la vida, incluido el laboral (que es al que me refiero casi siempre), esto te lleva a tomar decisiones que no siempre son las correctas, pero aunque sea por la vía fácil, si consigues tu propósito sin dañar tu autoestima y sin provocar muchos trastornos en la organización del trabajo, ¡bienvenido sea!.
Lo curioso es que cuando tienes tiempo de pensar en ti, en tu vida, en reflexionar y mirar hacia atrás (algo que te puede proporcionar un tiempo en que estés de baja medica, por ejemplo), te das cuenta de la cantidad de alternativas que se te ofrecen y a las que tu das de lado tan solo por el miedo a lo desconocido, a lanzarte al vacío con el convencimiento de que algo hará parar tu caída y de que podrás tocar el suelo sin hacerte daño; a eso le llaman FE, y esa fe es parte de nuestra forma de ver la vida, aunque el miedo a lo desconocido te detenga la mayoría de las veces.
Por eso, en mi fuero interno, en esos días que pase de baja medica, repase muchas de las opciones que tenia para cambiar de rumbo mi vida laboral y vi claramente que había muchas, pero que era yo quien tenia que modificar la visión respecto al trabajo que tengo actualmente, y que debía dar gracias al universo por tenerlo, en esta época donde la economía esta débil, donde conseguir un puesto de trabajo es difícil, donde hay tantas personas sufriendo por haber perdido su nivel de vida, y la decisión que tome fue la de cambiar de perspectiva, tomar todo lo que me ocurriera como una aventura y saborearlo como si de un postre maravilloso se tratara.
Hoy, ya casi acabando el mes de enero del 2010, surgen en mi nuevas ilusiones y proyectos, como si todo mi ser estuviera deseando que vuelva la primavera regeneradora de nuevo, saliendo de este invierno interior; y ya queda poco, sobre todo para cambiar de ciclo, en el mes de marzo, cuando cumpla los 49 años, una edad tan próxima al medio siglo de vida que casi hasta da miedo pensar lo que se ha vivido, tantas décadas llenas de experiencias y transformaciones vitales, un tiempo para repasar y poner en una balanza tantas cosas que, como si de un dios Horus se tratara, den o no el visto bueno para saber si tu alma es digna de alcanzar otro nivel mas de experiencias, otro ciclo vital donde avanzar un poco mas, hasta el momento en el que se de el Gran Salto, hasta el instante en que dejemos nuestro cuerpo a la madre tierra y volemos hacia nuevos horizontes.
Atrás quedaron los meses de octubre y noviembre, donde fuimos mi pareja y yo una semana a Paris (todo lo cual narre en este blog en el enlace “Paris“), así como una etapa de cambios de lugar de trabajo y de turnos que me dejaron un mal sabor de boca, provocándome una crisis de ansiedad cuyo resultado fueron tres semanas de baja medica desde finales de diciembre hasta principios de enero; mas, aun sigo pensando que los cambios tienen un motivo, y que hasta los mas conflictivos te dan un mensaje.
A veces, pienso que soy iluso al creer que las cosas tienen que ser de una manera determinada, que si tienes unos derechos se te van a respetar, pero no es así la mayoría de las veces, por lo que en ocasiones tienes que conseguir de una forma indirecta lo que sabes que te corresponde; dice un refrán que “el que hizo la ley hizo la trampa”, y lo curioso es que se pueden invertir los términos de la ecuación, dándote un salvoconducto para actuar a tu favor en muchas ocasiones.
Claro, en varios aspectos de la vida, incluido el laboral (que es al que me refiero casi siempre), esto te lleva a tomar decisiones que no siempre son las correctas, pero aunque sea por la vía fácil, si consigues tu propósito sin dañar tu autoestima y sin provocar muchos trastornos en la organización del trabajo, ¡bienvenido sea!.
Lo curioso es que cuando tienes tiempo de pensar en ti, en tu vida, en reflexionar y mirar hacia atrás (algo que te puede proporcionar un tiempo en que estés de baja medica, por ejemplo), te das cuenta de la cantidad de alternativas que se te ofrecen y a las que tu das de lado tan solo por el miedo a lo desconocido, a lanzarte al vacío con el convencimiento de que algo hará parar tu caída y de que podrás tocar el suelo sin hacerte daño; a eso le llaman FE, y esa fe es parte de nuestra forma de ver la vida, aunque el miedo a lo desconocido te detenga la mayoría de las veces.
Por eso, en mi fuero interno, en esos días que pase de baja medica, repase muchas de las opciones que tenia para cambiar de rumbo mi vida laboral y vi claramente que había muchas, pero que era yo quien tenia que modificar la visión respecto al trabajo que tengo actualmente, y que debía dar gracias al universo por tenerlo, en esta época donde la economía esta débil, donde conseguir un puesto de trabajo es difícil, donde hay tantas personas sufriendo por haber perdido su nivel de vida, y la decisión que tome fue la de cambiar de perspectiva, tomar todo lo que me ocurriera como una aventura y saborearlo como si de un postre maravilloso se tratara.
Hoy, ya casi acabando el mes de enero del 2010, surgen en mi nuevas ilusiones y proyectos, como si todo mi ser estuviera deseando que vuelva la primavera regeneradora de nuevo, saliendo de este invierno interior; y ya queda poco, sobre todo para cambiar de ciclo, en el mes de marzo, cuando cumpla los 49 años, una edad tan próxima al medio siglo de vida que casi hasta da miedo pensar lo que se ha vivido, tantas décadas llenas de experiencias y transformaciones vitales, un tiempo para repasar y poner en una balanza tantas cosas que, como si de un dios Horus se tratara, den o no el visto bueno para saber si tu alma es digna de alcanzar otro nivel mas de experiencias, otro ciclo vital donde avanzar un poco mas, hasta el momento en el que se de el Gran Salto, hasta el instante en que dejemos nuestro cuerpo a la madre tierra y volemos hacia nuevos horizontes.



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