Una vez, Sidhartha Gautama dijo: "Larga es la noche para el que yace despierto; larga es la milla para el que va cansado; larga es la vida para el necio que no conoce la verdadera ley"; y es tan cierto que si tan solo eres capaz de aceptar el momento presente, y dejar de lado cualquier pensamiento que este enturbiando tu mente por un instante, habrás rozado la eternidad, tocado las puertas del Tao.
Los cuerpos de luz de todos los monjes se hallaban a las puertas del templo, expectantes, pero sabedores de que allí residía una energía de Amor de altísima vibración, por lo que no les sorprendió lo que a continuación ocurrió: sonaron una especie de címbalos y campanas, en armónica sinfonía, a la vez que se abrían las puertas del templo, unos enorme portalones de color violeta que parecían de cristal opaco.
Todos fueron literalmente succionados hacia el interior, avanzando velozmente por entre varias estancias, cargadas cada una de sensaciones distintas, como si estuviesen preparadas para un aprendizaje especifico; en algunas pudieron ver a unos seres de una hermosa luz blanca, en actitud de enseñar algo a otros seres, de menor tamaño, y con ropajes de luz coloreada de tonalidades pastel; en otras se podía ver una especie de grandes ventanales que mostraban escenas cargadas de enseñanza y conocimiento.
Según avanzaban, tenían la sensación de que la estructura exterior del templo era una mera imagen holografica, un punto de referencia para la mente humana, ya que su laberíntico interior era interminable, dando a entender que habían planos que se superponían unos sobre otros de forma ascendente, elevándose la vibración de los mismos a cada recodo del camino.
Su avance fue frenado paulatinamente, deteniéndose ante una especie de enorme salón real, lleno de bellos tapices, grandes columnas que se perdían en el infinito, magnificas estatuas, y un trono que se alzaba al fondo del mismo, del que emanaba una intensa luz dorada; y la Luz hablo: "Habéis sido convocados a este templo de luz, lugar de conocimiento y enseñanza, ya que vuestro nivel vibratorio esta subiendo a un ritmo desconocido para un ser humano normal de vuestro planeta, no conociéndose fenómeno parecido desde los albores de vuestra actual humanidad, siendo mas común en las anteriores humanidades que habéis tenido".
Los cuerpos de luz de los monjes fluctuaron en intensidad ante tales revelaciones, mas algo en su interior, como una voz de la Consciencia Superior, les desvelaba aspectos sorprendentes de su ser, entendiendo lo que decía la Luz a la vez que esta hablaba. Y volvió a hablar: "Seréis los encargados de mantener la Llama del Conocimiento encendida en la parte del planeta en que esta vuestro monasterio, ya habiendo otros puntos de luz en otros sitios; sabed que seréis inmortales, y que vuestro cuerpo físico será transmutado en un cuerpo angélico, capaz de subir o bajar por los planos de existencia a voluntad, con la energía creadora del Ser Supremo a vuestra disposición... Mas, todo esto que os digo solo ocurrirá si así lo deseáis, ya que vuestro libre albedrío me obliga a aceptar vuestra decisión... Los seres de luz que habitamos en estas dimensiones desde hace eones, fuimos creados con un fin especifico, no teniendo libre albedrío como vosotros, salvo aquellos seres que han evolucionado desde el plano material tras muchas vidas de esfuerzo, y que asumieron en vida el ser portadores de la Llama. Ahora, es el momento de decidiros, unios en comunión y que la Luz del Conocimiento os ayude".
Un silencio sobrenatural se hizo, mas duro poco, ya que uno a uno surgió un pensamiento que tomo consistencia rápidamente: "¡Acepto!, ¡acepto!, ¡aceptamos!". La voz hablo por ultima vez: "¡Que así sea!, quedáis consagrados y revestidos con la Llama Violeta, y desde ahora estáis anclados hasta el fin de vuestra humanidad en el plano físico donde estáis actualmente, momento en el que vendréis con nosotros para ayudar a la nueva humanidad a descubrir la Verdad. ¡Sed bienvenidos a la Gran Obra del Arquitecto Supremo!, ¡que vuestra labor sea fructífera y seáis luz en el camino para todo buscador de la Verdad!".
La vuelta al plano físico y a sus cuerpos fue inmediata, mas ya habían pasado tres días con sus noches en el mundo material, por lo que se despertaron con un gran apetito, dirigiéndose todos hacia la cocina para engullir el resto de carne que quedaba en las ollas; se tomaron un tiempo de descanso después de comer, meditando cada uno en sus aposentos todo lo ocurrido y experimentando las nuevas facultades que se iban despertando progresivamente, unos con sorpresa, otros con hilaridad: al ir a coger un objeto situado a una cierta distancia, ¡el objeto levitaba hacia su mano como respuesta a su pensamiento!; o bien, si comenzaban a meditar, podían trascender el plano físico y elevarse o descender a otros niveles de conocimiento.
Una vez hubieron descansado, el Venerable los volvió a reunir a todos, usando ya la telepatía como medio de comunicación, y así les hablo: "Hermanos míos, toda la energía que tomamos de la carne de nuestros hermanos búfalos ya esta plenamente en nuestro interior, por lo que podemos comenzar la labor encomendada; desde hoy seremos como un faro para todas aquellas almas que se acerquen a nuestro monasterio, pero no desde este plano material, sino desde el plano espiritual, asentándonos definitivamente fuera de la vista de esta Humanidad, para que solo el que realmente busque la Luz nos vea, para que solo el que lleve en su corazón al Amor como bandera sepa de nuestra existencia, y que al pasar el tiempo humano y que de este monasterio no queden mas que ruinas, que siempre permanezca en todo su esplendor en planos invisibles para el buscador de la Verdad."
Y así ocurrió que, con toda su fuerza creadora, replicaron su monasterio a un nivel mas sutil, apenas una capa vibratoria mas alta que la material, para que los buscadores y los iniciados pudieran encontrarlos; entre ellos eligieron a varios monjes que estarían encargados de recorrer el mundo ayudando a todos los seres humanos que estaban despertando al plano espiritual, unas veces con inspiraciones y pensamientos sutiles, otras materializándose y dando una enseñanza o una iniciación directamente.
Pero, ¿y que paso con el hijo de Hokuko y su madre?; todo ocurrió tal como Hokuko les dijo, ya que volvieron a pacer en los lindes del monasterio, durmiendo en su interior, abandonado aparentemente por los monjes; el pequeño búfalo tenia unos grandes ojos marrones con los que observaba todo atentamente, reluciendo a la luz del sol, ya que su pelaje era blanco como la nieve, gustándole pacer cerca de un pequeño templo cercano al templo, hasta que un día, al pasar unos años, surgió en su mente un destello azulado, y la imagen de un Buda sonriente se instalo en el fondo de su ser... para no irse nunca mas.
Y, dice la leyenda, que si un día se te aparece un búfalo blanco en tus sueños, invitándote a que lo sigas, seguro que estas muy cerca de descubrir donde esta el monasterio de luz, y de conocer la Verdad.
Fin.
Los cuerpos de luz de todos los monjes se hallaban a las puertas del templo, expectantes, pero sabedores de que allí residía una energía de Amor de altísima vibración, por lo que no les sorprendió lo que a continuación ocurrió: sonaron una especie de címbalos y campanas, en armónica sinfonía, a la vez que se abrían las puertas del templo, unos enorme portalones de color violeta que parecían de cristal opaco.
Todos fueron literalmente succionados hacia el interior, avanzando velozmente por entre varias estancias, cargadas cada una de sensaciones distintas, como si estuviesen preparadas para un aprendizaje especifico; en algunas pudieron ver a unos seres de una hermosa luz blanca, en actitud de enseñar algo a otros seres, de menor tamaño, y con ropajes de luz coloreada de tonalidades pastel; en otras se podía ver una especie de grandes ventanales que mostraban escenas cargadas de enseñanza y conocimiento.
Según avanzaban, tenían la sensación de que la estructura exterior del templo era una mera imagen holografica, un punto de referencia para la mente humana, ya que su laberíntico interior era interminable, dando a entender que habían planos que se superponían unos sobre otros de forma ascendente, elevándose la vibración de los mismos a cada recodo del camino.
Su avance fue frenado paulatinamente, deteniéndose ante una especie de enorme salón real, lleno de bellos tapices, grandes columnas que se perdían en el infinito, magnificas estatuas, y un trono que se alzaba al fondo del mismo, del que emanaba una intensa luz dorada; y la Luz hablo: "Habéis sido convocados a este templo de luz, lugar de conocimiento y enseñanza, ya que vuestro nivel vibratorio esta subiendo a un ritmo desconocido para un ser humano normal de vuestro planeta, no conociéndose fenómeno parecido desde los albores de vuestra actual humanidad, siendo mas común en las anteriores humanidades que habéis tenido".
Los cuerpos de luz de los monjes fluctuaron en intensidad ante tales revelaciones, mas algo en su interior, como una voz de la Consciencia Superior, les desvelaba aspectos sorprendentes de su ser, entendiendo lo que decía la Luz a la vez que esta hablaba. Y volvió a hablar: "Seréis los encargados de mantener la Llama del Conocimiento encendida en la parte del planeta en que esta vuestro monasterio, ya habiendo otros puntos de luz en otros sitios; sabed que seréis inmortales, y que vuestro cuerpo físico será transmutado en un cuerpo angélico, capaz de subir o bajar por los planos de existencia a voluntad, con la energía creadora del Ser Supremo a vuestra disposición... Mas, todo esto que os digo solo ocurrirá si así lo deseáis, ya que vuestro libre albedrío me obliga a aceptar vuestra decisión... Los seres de luz que habitamos en estas dimensiones desde hace eones, fuimos creados con un fin especifico, no teniendo libre albedrío como vosotros, salvo aquellos seres que han evolucionado desde el plano material tras muchas vidas de esfuerzo, y que asumieron en vida el ser portadores de la Llama. Ahora, es el momento de decidiros, unios en comunión y que la Luz del Conocimiento os ayude".
Un silencio sobrenatural se hizo, mas duro poco, ya que uno a uno surgió un pensamiento que tomo consistencia rápidamente: "¡Acepto!, ¡acepto!, ¡aceptamos!". La voz hablo por ultima vez: "¡Que así sea!, quedáis consagrados y revestidos con la Llama Violeta, y desde ahora estáis anclados hasta el fin de vuestra humanidad en el plano físico donde estáis actualmente, momento en el que vendréis con nosotros para ayudar a la nueva humanidad a descubrir la Verdad. ¡Sed bienvenidos a la Gran Obra del Arquitecto Supremo!, ¡que vuestra labor sea fructífera y seáis luz en el camino para todo buscador de la Verdad!".
La vuelta al plano físico y a sus cuerpos fue inmediata, mas ya habían pasado tres días con sus noches en el mundo material, por lo que se despertaron con un gran apetito, dirigiéndose todos hacia la cocina para engullir el resto de carne que quedaba en las ollas; se tomaron un tiempo de descanso después de comer, meditando cada uno en sus aposentos todo lo ocurrido y experimentando las nuevas facultades que se iban despertando progresivamente, unos con sorpresa, otros con hilaridad: al ir a coger un objeto situado a una cierta distancia, ¡el objeto levitaba hacia su mano como respuesta a su pensamiento!; o bien, si comenzaban a meditar, podían trascender el plano físico y elevarse o descender a otros niveles de conocimiento.
Una vez hubieron descansado, el Venerable los volvió a reunir a todos, usando ya la telepatía como medio de comunicación, y así les hablo: "Hermanos míos, toda la energía que tomamos de la carne de nuestros hermanos búfalos ya esta plenamente en nuestro interior, por lo que podemos comenzar la labor encomendada; desde hoy seremos como un faro para todas aquellas almas que se acerquen a nuestro monasterio, pero no desde este plano material, sino desde el plano espiritual, asentándonos definitivamente fuera de la vista de esta Humanidad, para que solo el que realmente busque la Luz nos vea, para que solo el que lleve en su corazón al Amor como bandera sepa de nuestra existencia, y que al pasar el tiempo humano y que de este monasterio no queden mas que ruinas, que siempre permanezca en todo su esplendor en planos invisibles para el buscador de la Verdad."
Y así ocurrió que, con toda su fuerza creadora, replicaron su monasterio a un nivel mas sutil, apenas una capa vibratoria mas alta que la material, para que los buscadores y los iniciados pudieran encontrarlos; entre ellos eligieron a varios monjes que estarían encargados de recorrer el mundo ayudando a todos los seres humanos que estaban despertando al plano espiritual, unas veces con inspiraciones y pensamientos sutiles, otras materializándose y dando una enseñanza o una iniciación directamente.
Pero, ¿y que paso con el hijo de Hokuko y su madre?; todo ocurrió tal como Hokuko les dijo, ya que volvieron a pacer en los lindes del monasterio, durmiendo en su interior, abandonado aparentemente por los monjes; el pequeño búfalo tenia unos grandes ojos marrones con los que observaba todo atentamente, reluciendo a la luz del sol, ya que su pelaje era blanco como la nieve, gustándole pacer cerca de un pequeño templo cercano al templo, hasta que un día, al pasar unos años, surgió en su mente un destello azulado, y la imagen de un Buda sonriente se instalo en el fondo de su ser... para no irse nunca mas.
Y, dice la leyenda, que si un día se te aparece un búfalo blanco en tus sueños, invitándote a que lo sigas, seguro que estas muy cerca de descubrir donde esta el monasterio de luz, y de conocer la Verdad.
Fin.



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