Vaya, con la fuerza que había cogido yo el tema del baile, y va y se me descoloca todo; bueno, tal vez estoy exagerando, pero si pones la ilusión y la energía para trabajar tu interior y te surgen contratiempos externos... bueno, se perfectamente que hasta de los contratiempos se aprende, por lo que voy a indicar lo que pude percibir "entre líneas".
Ese viernes (26/12/2008) me levante un poquito tarde, ya que salí de trabajar a las doce de la noche, y entre que ceno, charlo un rato con mi pareja y veo algo en la tele, ya se hacen casi las dos, y si el dios Morfeo no viene con mucho ímpetu, pues enciendo el portátil (si no es que ya lo tenia encendido), me meto en internet y, ¡hala!, a cibernavegar: y bueno, aunque no es una obligación ir, la hora ya estaba pagada fuera o no fuera, por lo que llegue sobre las doce menos cuarto y, cuando iba a entrar vi a la dueña y me dijo que tenia que salir, y que como no vine a la hora convenida ya se iba, pero eso se arreglo y me dejo a cargo del local por si venia alguien, a la vez que yo realizaba mis ejercicios.
Bueno, ella se fue, puse mi música, y me puse a hacer calentamiento, estiramientos, y baile un poco, no sin ser interrumpido por una persona que pedía información de las actividades, aunque no espero mucho y se fue; al rato llego Diana, la dueña, y casi al momento un señor que conocía a Ye Ying, su pareja, el cual hablaba excesivamente alto, y aunque me vio haciendo ejercicios, no bajo la voz en ningún momento.
Que difícil es buscar el equilibrio cuando se meten conversaciones "espúreas" a tu alrededor, y cuando los egos se exaltan... Ye Ying apareció y, tras la nueva salida de Diana, el señor siguió hablando en alta voz, y aunque me vio en postura de meditación y estático, no bajo la voz ni un ápice.
Pero, lo bueno viene ahora, me puse a mirarme en el espejo para ver si percibía el aura nuevamente, ¡y lo pude conseguir!, pero no pude ver la energía violeta que me envolvía, ya que tenia la mente algo dispersa por la conversación que penetraba por mi oído izquierdo (algo sobre artes marciales chinas con espadas, y sobre como atacar a un adversario determinado); tras unas breves inspiraciones, acabe mi mini sesión de baile, y salí del local.
Todo tiene una reacción cuando activamos energías en este mundo material (ley de causa y efecto), por lo que mi estado emocional causo un estado de alteración y, a la vez, una enseñanza que indicaba que la constancia da sus frutos.
A fecha de hoy, cuando escribo este comentario (6/1/2009), llevo ya casi dos semanas sin bailar los cinco ritmos, ¡y se nota!, física y emocionalmente, comenzándome los tirones en piernas, espalda y cuello, así como una especie de tristeza, de decaimiento, que me embarga en ocasiones...
Con el tiempo, he ido ubicando algunos estados de animo con la falta de hormonas en cantidad suficiente en sangre, así como el déficit de oligoelementos o de minerales vitales, acudiendo rápidamente al consumo de frutos secos para apoyar al organismo con un suplemento natural.
Igualmente, la liberación de endorfinas a través de un ejercicio consciente como el baile, disfrutándolo, divirtiéndome, riéndome de mi desequilibrio al bailar, girando como un derviche y viendo como el mundo se evapora a mi alrededor, no viendo mas que mi mano flotando delante mío... ¡es una delicia!
Intentare grabar en vídeo estas vivencias y lo iré poniendo todo en mi blog llamado "Ars Vivendi: el arte de vivir", con la etiqueta DANZA, para que así podáis compartir conmigo la belleza con la que el espíritu expresa corporalmente sus estados internos, dejando constancia de que el arte nace del interior y, aunque la técnica es importante, tal como dicen los Sabios: "vacíate de todo concepto aprendido, quédate como un niño, alerta, expectante, curioso ante la magia que va a ocurrir, y veras como esta llega, suavemente, como una Musa que te envuelve y te transforma en bailarín, pintor, escultor, músico, cantante, escritor, poeta, o en un orador que te lleva flotando con sus palabras y emociones hasta lugares insospechados."
Shanti Prem.



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