Me acomodo bien en el sofá de cuero beige claro que esta en el trabajo, casi como un gato de angora, me quito los zapatos y me estiro poniendo los pies encima del mismo, me pongo las gafas de ver de cerca, y saboreo el silencio y la oscuridad reinantes; ya es noche cerrada y estoy solo... físicamente, claro... pues percibo una cohorte de entidades espirituales a mi alrededor que desean comunicarse, expresarse, pero no es este el momento... Ya "hable" días atrás con una entidad y me pidió que canalizara mensajes y que los escribiera en mi blog, por si servía de ayuda a alguien; por si os interesa, estarán etiquetados como "canalizaciones" y llevaran como titulo este mismo mas el nombre de la entidad que me los de (un espíritu desencarnado, mi guía espiritual, una energía arquetípica)
Hoy quiero hablar con mi niño interior, con Gustavito, y quiero decirle que lo quiero, y que aunque últimamente no jugamos mucho juntos (no disfruto con las pequeñas cosas tanto como antes, debido a la presión del trabajo, a la vida cotidiana, a las pocas cosas y asuntos que tomo como "responsabilidades"), si se que a veces lo cojo de la mano y nos vamos a darnos un baño a la playa, ¡media hora antes de ir al trabajo!, como un acto de rebeldía y diciéndome de forma cómplice: "¡ves como lo podías hacer!"
Ya ves Gusti, en el fondo eres un niño rebelde que no quiere ir a la escuela porque están poniendo en la tele tu serie de ciencia ficción favorita; ¡recuerdas!, mas de una vez llegamos tarde a la escuela porque estábamos a gusto viendo la tele, y todavía llegamos tarde al trabajo porque creemos que hay mas cosas importantes que hacer que tener que estar de pie seis horas, riéndole las gracias al compañero superficial de turno, a la gente que se comporta como si tu fueras su criado, o teniendo que aguantar a los trepas de turno y verlos criticar a todo el mundo.
Tavito, ¿recuerdas que bien lo pasábamos jugando solos?; era una sensación especial: nadie te quitaba tus juguetes, aunque cuando jugábamos con los vecinos, ¡que mal lo pasábamos cuando los cogían para jugar ellos!; "oye, Gustavo, pero yo echaba de menos tener un hermanito... Todos los niños que conocía los tenían, ¡pero yo no!; no podía tener con quien jugar, y me acostumbre a estar solo, ¡y no me aburría!, es mas, me gustaba poder hacer cosas solo, leer, aprender, ser autodidacta... ¿se dice así, verdad?... Y tenia a mamá para mi solo, y ella me hablaba y hablaba, de su niñez, de cuando se caso, de lo mal que lo paso con papá... ¿te acuerdas?"
No puedo reprimir el llanto, voy a parar de escribir un momento...
¡Ay, los recuerdos!, que jodidos son, sobre todo cuando hablas con quien lo vivió en primera persona, cuando le das la mano a tu niño interior y lo sacas de entre esa bruma densa llamada memoria, donde un día lo dejaste solo y perdido... Y que duro es saber que tan solo en pocas ocasiones lo sacas y dejas que se divierta un poco... ¡cuanto nos cuesta entenderlo! Solo nos miramos al ombligo y dejamos que las preocupaciones y responsabilidades nos asfixien, nos impidan coger una bocanada de aire fresco, salir de todo eso y correr descalzos por el césped, bailar como locos al son de cualquier música, tocar el tambor, hacer sonar una flauta de bambú, ¡reír sin parar!
"¡Pss, pss!, oye Gustavo, ¿ya terminaste de jugar a hacerte la víctima?; si, ya se que yo lo hago también, pero es mi forma de protegerme de los demás, me da miedo a veces la reacción de otros... Papá me grito alguna vez, y me dio miedo... Y mamá me pego cuando me portaba mal, o sea, cuando hacia cosas que a ella no le gustaban... ¡Y cuanto miedo me daba hacer cualquier cosa! Mamá siempre tenia que supervisarlas, pero yo las hacia a mi manera, ¿acaso eso esta mal?"... No Tavito, tu estabas, estábamos, aprendiendo a manejarnos con lo que nos rodeaba, con nuestro cuerpo, con nuestro propio carácter, con las tendencias de otras vidas, que a tan corta edad nos iban dando su impronta, nos hacia decidir mas por unas cosas que por otras...
¿Recuerdas cuando jugábamos con juegos de química?, ¿cuando analizábamos una gota de sangre en un pequeño microscopio?, ¿o cuando mirábamos la luna con un telescopio desde la azotea de casa?; que tiempos aquellos, ¿verdad Tavito?
¿Y hoy?, ¿a que jugamos hoy?; si, ya lo se... disfrutamos poco de la vida, ¡hay que trabajar, ya se sabe!, mas, a veces, nos las arreglamos para buscar pequeños momentos y disfrutar juntos, haciendo lo que nos de la gana, convirtiendo al trabajo en un juego divertido, a las deudas y facturas en algo necesario si queremos tener algo para disfrutar, a nuestra pareja en una amiga, en una cómplice, mas que en MI esposa, ya que no es mía, y saber que las amigas entienden que ellas no son las únicas mujeres en la tierra, que existen mas amigas con las que disfrutar y compartir mil y una emociones, aunque sea por un par de horas, y que lo mágico sea que ella lo sepa sin que tu lo digas, que respete esa ansia de jugar, porque tu disfrute será su disfrute...
"Oye Gus, ¡tu lo que eres es un salido!, y ya se que yo, debido a que mamá me llevo al medico porque no podía echar para atrás la piel de la cuquita, y se me ponían allí unas cosas verdes, tuve que hacer todos los días un ejercicio para echar atrás la piel, ¡y eso doliaaa!, y hasta mamá me ayudaba con su mano, ¿te acuerdas?, mamá moviendo la cuquita adelante y atrás, ¡y la cuquita se ponía dura!, ¡con siete añitos!; y claro, lo que paso un día... me fue gustando y, sin querer, ¡salió un liquido pegajoso de allí! Que risa, llame a mamá y ella dijo que era normal, y con un libro que tenia, me explico lo que tienen los hombres y lo que tienen las mujeres... ¡No veas! Y como le cogí afición a eso de darle para adelante y para atrás a la cuquita... Uy, uy."
Tavito, tu y yo sabemos el gustito que da eso, y sabes que el despertar del sexo tan pronto fue una gozada... ¿Te acuerdas de Teri?, ¿la hija del amigo de mama, que tenia cuatro añitos mas que tu?... "¡si, si!, era la que me dejaba tocarle las tetitas y la que me enseño aquello que tenia tan peludo"... ¡Pues si!, esa misma, que tiempos aquellos de descubrimientos... ¿Y te acuerdas Tavito de las veces que espiábamos a las vecinas de enfrente, con unos prismáticos, cuando se quitaban la ropa por la noche?, así nos gusta ahora seguir "espiando" por internet a todas las chicas lindas que se quitan la ropa y que hacen algo mas... Es un placer, mas seguro que si todas las mujeres del mundo fueran desnudas, a lo mejor se me quitaba la manía...
"Oye Gus, ¿volverás por aquí para hablar conmigo otra vez?, se que ya se te esta acabando la fuerza y te vas a comer algo pero... ¿me prometes que te veré pronto?, intentare que no llores ¿vale?, nos reiremos la próxima vez mas que ahora... ¡Ah!, ¿me podrías hacer un favor?..." El que tu quieras Tavito... "Ve a visitar a mamá y a papá y dales un beso de mi parte"...
Joder, otra vez me hizo llorar este niño; y es que es una asignatura pendiente el poder estar en paz cuando estoy con ellos, sobre todo con mi madre, ya que tarde varios años en poder desapegarme de ella para poder volar solo, ¡y aun me cuesta acercarme al nido!, aunque le doy gracias por darme la vida y dejarme verla sin cortapisas religiosas o de educación estricta...
Si Tavito, mañana iré a verla y le daré un beso de tu parte, ¡y un abrazo fuerte también!, y si papá esta por allí también se lo daré. ¡Ah!, y gracias por dejarte ver sin ponerte a la defensiva... Hasta pronto... Te veré en mis sueños...
Hoy quiero hablar con mi niño interior, con Gustavito, y quiero decirle que lo quiero, y que aunque últimamente no jugamos mucho juntos (no disfruto con las pequeñas cosas tanto como antes, debido a la presión del trabajo, a la vida cotidiana, a las pocas cosas y asuntos que tomo como "responsabilidades"), si se que a veces lo cojo de la mano y nos vamos a darnos un baño a la playa, ¡media hora antes de ir al trabajo!, como un acto de rebeldía y diciéndome de forma cómplice: "¡ves como lo podías hacer!"
Ya ves Gusti, en el fondo eres un niño rebelde que no quiere ir a la escuela porque están poniendo en la tele tu serie de ciencia ficción favorita; ¡recuerdas!, mas de una vez llegamos tarde a la escuela porque estábamos a gusto viendo la tele, y todavía llegamos tarde al trabajo porque creemos que hay mas cosas importantes que hacer que tener que estar de pie seis horas, riéndole las gracias al compañero superficial de turno, a la gente que se comporta como si tu fueras su criado, o teniendo que aguantar a los trepas de turno y verlos criticar a todo el mundo.
Tavito, ¿recuerdas que bien lo pasábamos jugando solos?; era una sensación especial: nadie te quitaba tus juguetes, aunque cuando jugábamos con los vecinos, ¡que mal lo pasábamos cuando los cogían para jugar ellos!; "oye, Gustavo, pero yo echaba de menos tener un hermanito... Todos los niños que conocía los tenían, ¡pero yo no!; no podía tener con quien jugar, y me acostumbre a estar solo, ¡y no me aburría!, es mas, me gustaba poder hacer cosas solo, leer, aprender, ser autodidacta... ¿se dice así, verdad?... Y tenia a mamá para mi solo, y ella me hablaba y hablaba, de su niñez, de cuando se caso, de lo mal que lo paso con papá... ¿te acuerdas?"
No puedo reprimir el llanto, voy a parar de escribir un momento...
¡Ay, los recuerdos!, que jodidos son, sobre todo cuando hablas con quien lo vivió en primera persona, cuando le das la mano a tu niño interior y lo sacas de entre esa bruma densa llamada memoria, donde un día lo dejaste solo y perdido... Y que duro es saber que tan solo en pocas ocasiones lo sacas y dejas que se divierta un poco... ¡cuanto nos cuesta entenderlo! Solo nos miramos al ombligo y dejamos que las preocupaciones y responsabilidades nos asfixien, nos impidan coger una bocanada de aire fresco, salir de todo eso y correr descalzos por el césped, bailar como locos al son de cualquier música, tocar el tambor, hacer sonar una flauta de bambú, ¡reír sin parar!
"¡Pss, pss!, oye Gustavo, ¿ya terminaste de jugar a hacerte la víctima?; si, ya se que yo lo hago también, pero es mi forma de protegerme de los demás, me da miedo a veces la reacción de otros... Papá me grito alguna vez, y me dio miedo... Y mamá me pego cuando me portaba mal, o sea, cuando hacia cosas que a ella no le gustaban... ¡Y cuanto miedo me daba hacer cualquier cosa! Mamá siempre tenia que supervisarlas, pero yo las hacia a mi manera, ¿acaso eso esta mal?"... No Tavito, tu estabas, estábamos, aprendiendo a manejarnos con lo que nos rodeaba, con nuestro cuerpo, con nuestro propio carácter, con las tendencias de otras vidas, que a tan corta edad nos iban dando su impronta, nos hacia decidir mas por unas cosas que por otras...
¿Recuerdas cuando jugábamos con juegos de química?, ¿cuando analizábamos una gota de sangre en un pequeño microscopio?, ¿o cuando mirábamos la luna con un telescopio desde la azotea de casa?; que tiempos aquellos, ¿verdad Tavito?
¿Y hoy?, ¿a que jugamos hoy?; si, ya lo se... disfrutamos poco de la vida, ¡hay que trabajar, ya se sabe!, mas, a veces, nos las arreglamos para buscar pequeños momentos y disfrutar juntos, haciendo lo que nos de la gana, convirtiendo al trabajo en un juego divertido, a las deudas y facturas en algo necesario si queremos tener algo para disfrutar, a nuestra pareja en una amiga, en una cómplice, mas que en MI esposa, ya que no es mía, y saber que las amigas entienden que ellas no son las únicas mujeres en la tierra, que existen mas amigas con las que disfrutar y compartir mil y una emociones, aunque sea por un par de horas, y que lo mágico sea que ella lo sepa sin que tu lo digas, que respete esa ansia de jugar, porque tu disfrute será su disfrute...
"Oye Gus, ¡tu lo que eres es un salido!, y ya se que yo, debido a que mamá me llevo al medico porque no podía echar para atrás la piel de la cuquita, y se me ponían allí unas cosas verdes, tuve que hacer todos los días un ejercicio para echar atrás la piel, ¡y eso doliaaa!, y hasta mamá me ayudaba con su mano, ¿te acuerdas?, mamá moviendo la cuquita adelante y atrás, ¡y la cuquita se ponía dura!, ¡con siete añitos!; y claro, lo que paso un día... me fue gustando y, sin querer, ¡salió un liquido pegajoso de allí! Que risa, llame a mamá y ella dijo que era normal, y con un libro que tenia, me explico lo que tienen los hombres y lo que tienen las mujeres... ¡No veas! Y como le cogí afición a eso de darle para adelante y para atrás a la cuquita... Uy, uy."
Tavito, tu y yo sabemos el gustito que da eso, y sabes que el despertar del sexo tan pronto fue una gozada... ¿Te acuerdas de Teri?, ¿la hija del amigo de mama, que tenia cuatro añitos mas que tu?... "¡si, si!, era la que me dejaba tocarle las tetitas y la que me enseño aquello que tenia tan peludo"... ¡Pues si!, esa misma, que tiempos aquellos de descubrimientos... ¿Y te acuerdas Tavito de las veces que espiábamos a las vecinas de enfrente, con unos prismáticos, cuando se quitaban la ropa por la noche?, así nos gusta ahora seguir "espiando" por internet a todas las chicas lindas que se quitan la ropa y que hacen algo mas... Es un placer, mas seguro que si todas las mujeres del mundo fueran desnudas, a lo mejor se me quitaba la manía...
"Oye Gus, ¿volverás por aquí para hablar conmigo otra vez?, se que ya se te esta acabando la fuerza y te vas a comer algo pero... ¿me prometes que te veré pronto?, intentare que no llores ¿vale?, nos reiremos la próxima vez mas que ahora... ¡Ah!, ¿me podrías hacer un favor?..." El que tu quieras Tavito... "Ve a visitar a mamá y a papá y dales un beso de mi parte"...
Joder, otra vez me hizo llorar este niño; y es que es una asignatura pendiente el poder estar en paz cuando estoy con ellos, sobre todo con mi madre, ya que tarde varios años en poder desapegarme de ella para poder volar solo, ¡y aun me cuesta acercarme al nido!, aunque le doy gracias por darme la vida y dejarme verla sin cortapisas religiosas o de educación estricta...
Si Tavito, mañana iré a verla y le daré un beso de tu parte, ¡y un abrazo fuerte también!, y si papá esta por allí también se lo daré. ¡Ah!, y gracias por dejarte ver sin ponerte a la defensiva... Hasta pronto... Te veré en mis sueños...



No hay comentarios:
Publicar un comentario