Un curioso viaje


Llevo una semana larga con un molesto dolor de cabeza y de cuello, y no me quiero tomar calmantes; mi teoría es que si algo te duele es por algo, o sea, es el efecto de una causa, y la causa me habla a través del efecto (que lío, ¿verdad?).

Bueno, el caso es que hace tres días que me estoy masajeando el cuello y hago ejercicios de estiramiento de cabeza y ya comienzan a remitir las dolencias, por lo que decidí hacer un ejercicio de visualización.

Sentado, con la espalda recta y los ojos cerrados, comencé a respirar profundamente; me imagine formando una burbuja de luz alrededor de mi cuerpo y traslade mi conciencia a ella, de tal forma que ahora era una enorme burbuja transparente que podía ir a donde quisiera.

Pensé entonces que ya que tenia el mar a menos de cien metros, podría volar hacia allí y zambullirme en el, alcanzar sus profundidades y descubrir lo que la mente humana no puede hacer.

Lance mi esfera de luz, con mi consciencia dentro, hacia lo alto del edificio y mire hacia abajo, observando la azotea y todos los edificios de las cercanías; lo curioso fue la sensacion de la ascensión por todas las plantas, atravesando camas, gentes, hormigon y cables eléctricos..., fue fascinante.

Mi consciencia viajera salto rauda hacia el mar, penetrando en su interior y sintiendo mi parte física una ligera sensacion de frescor (que pasada), y me dedique a observar los peces que a mi lado pasaban. Pero... entonces... apareció un delfín y me hizo un movimiento con la cabeza, y sentí el sonido de su grito submarino, y percibí que podía verme a través de mi esfera de luz.

El delfín se movió hacia delante y... entonces... oh maravilla... pude ver a varias sirenas pasando a no mas de una veintena de metros de mi, deslizándose majestuosamente, suavemente; una voz en mi consciencia me dijo: - En esta dimensión puedes ver todo aquello que no se ve con los ojos físicos, todo ese mundo invisible que esta a tu alrededor, pero que tu mente racional no te deja ver -

Me desplace hacia donde estaban las sirenas y un ser extraño me detuvo: era un tritón, la polaridad masculina de estos Elementales del Agua, y sin temor alguno, le sonreí y le dije - eres un tritón, pero no me vas a asustar con esa mascara tan horrible que llevas - volviendo a reconfigurarse sus facciones en un ser dulce, de larga cabellera rubia, sonriente, amable.

Seguí mi camino hacia delante y entonces vi una estructura construida con etéreas paredes, que pude traspasar, y me vi en un recinto grande y espacioso, en cuyo extremo mas lejano, apareciendo de repente, vi una figura conocida y por tanto tiempo añorada: era Neptuno, el dios de los mares, el Padre marino que me rige por ser de signo Piscis, mi amado Señor.

Me acerque y lo mire detenidamente: portaba un largo tridente, su silueta era difusa pero percibí una larga barba y una especie de corona sobre su cabeza, así como una suave luminiscencia a su alrededor: la belleza y el amor lo rodeaban. Me sonrió. Capte palabras en mi mente, ya olvidadas, pero sensibles y amables. Y supe que podría volver allí en cualquier otro momento.

Me despedi de mi amado Padre, y volví a realizar el viaje de vuelta, hasta verme sentado otra vez, con los ojos abierto y con la sensacion de que todo había sido tan real como la imagen que de mi reflejaba el espejo que tenia enfrente.

Saltar fuera de esta dimensión a sido divertido... os lo recomiendo.

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