Una vez, en la antigua China, hace ya muchas dinastías, había un tigre y un dragón que eran amigos, y cada uno se contaba sus aventuras, el valor que habían tenido ante esta u otra situación, las luchas establecidas y como las habían ganado; se sentían insuperables... y es que cada uno, en su forma de iniciar una batalla, tenían su propio estilo.
El TIGRE era un cazador nato, observaba a su presa, la estudiaba, percibía cualquier cambio o movimiento que tuviera, interpretando a una velocidad tal todo ese tipo de variables para así atacar de una forma u otra, percibiendo de donde venia el viento para así colocarse en una mejor posición y que no lo detectasen... se diría que sentía los latidos del corazón de su oponente, que se adentraba en sus pensamientos y en la emisión de estos al sistema nervioso para saltar en una u otra dirección... adivinando casi siempre la secuencia de movimientos que iba a realizar.
El DRAGÓN actuaba mas pausadamente, sabedor de su superioridad, pues observaba a su oponente y sin darle siquiera tiempo a reaccionar, le lanzaba una llamarada, o le atacaba con sus alas o con su cola en forma de látigo, por no decir que sus garras eran tremendamente mortales si agarraban a una presa, por lo que no se preocupaba por minucias, iba al grano directamente, sobre todo gracias a la capacidad de vuelo que tenia; su mejor argucia era aparecer volando de espaldas al sol, como un bólido, cayendo sobre su oponente que poco podía hacer al tener el sol de cara.
Un día, el tigre le dijo al dragón: "amigo, me he estado preguntando durante mucho tiempo que ocurriría si tu y yo nos enfrentásemos alguna vez... quien de los dos seria el vencedor... y me gustaría saberlo; ¿aceptarías luchar conmigo?"; el dragón, mas sabio por lo viejo que era que por su conocimiento, le dijo al tigre: "amigo, se que tu carácter es impulsivo, y que tu ansia de demostrar tu valor es inmensa pero, ¿acaso te has parado a pensar lo que ocurriría después?, ¿serias mi amigo si yo te ganara?; por lo que te conozco, se que si te ganara buscarías la revancha en cualquier ocasión para demostrar tu valía... ¡aunque ya sabes que la tienes!, ¡eres fuerte y vigoroso!, ¡un campeón en las distancias cortas!, ¿que mas quieres?"
El tigre, pensando un momento, volvió a hablar: "tu lo has dicho, en las distancias cortas nadie me gana pero... ¿y en las distancias largas?, ¿y en la lucha donde la astucia y la estrategia son mas importantes?, ¿acaso no eres tu el mejor?; eso es lo que quiero saber: quien de los dos puede aunar ambas condiciones... y puedo asegurarte que seguiremos siendo amigos a pesar del resultado y que no te pediré revancha alguna."
Así pues, decidieron que lucharian al día siguiente, decidiéndose el combate en tres asaltos, al igual que pactando no atacar puntos vitales, puntuándose el combate mas por la valentía y por la astucia que por las heridas infligidas.
El día amaneció claro y los dos, el tigre y el dragón, llegaron a la hora convenida al claro de Hin Shao, cercano a un bosque y a un lago de aguas cristalinas; las montañas de Su Lin los miraban ansiosas, y todos los demás animales del Zodiaco estaban expectantes pero escondidos a la vista de los contendientes.
Un mar de llamas apareció desde lo alto, el ataque del dragón fue rápido, mas el tigre pudo esquivarlo gracias a su agilidad y fuerza, saltando entre los arboles y realizando una acrobática pirueta hasta llegar al lago, donde pudo refrescarse del calor reinante; se agazapo y espero a que el dragón se posara en el suelo, y cuando este lo hizo, al caminar pesadamente y al costarle alzar el vuelo con rapidez, salto desde atrás y fue a parar a su lomo...
El dragón batió sus alas y el tigre salto para dar de bruces contra el suelo donde el dragón ya estaba lanzando su cola, esquivandola el tigre en el ultimo instante; así estuvieron hasta que llego el tiempo convenido y descansaron un momento... se miraron y vieron que el cansancio por el esfuerzo realizado ya estaba haciendo mella, mas decidieron volver a la lucha...
Un segundo asalto y un tercero se dieron por concluidos, y los dos no habían podido ganar en ninguno: la estrategia del tigre no podía con la fuerza del dragón... la capacidad de aguante del dragón no podía con la agilidad del tigre. Los dos ganaron el combate, la batalla...
Entonces, mientras los dos descansaban en el claro y caían los últimos rayos del sol, se les acerco uno de los animales que los estuvieron viendo luchar; era un pacifico buey, de lentos movimientos, mirada escrutadora y voz serena, el cual les dijo: "queridos hermanos, que lucha la vuestra, que fuerza y pasión pusisteis, que energía se sentía, el fuego y la madera, la madera y el fuego, ¡un gran espectáculo!"
Satisfechos con sus palabras, los dos agradecieron al buey su visita pero, el tigre, queriendo saber y dada su naturaleza impulsiva, le pregunto: "buey, hermano, tu que has visto la lucha, ¿quien crees que ha ganado?, ¿el dragón o yo?"
El buey, sabio y prudente por naturaleza, hablo asi: "el ganador a sido el TAO, el supremo equilibrio de todas las cosas, el cual demuestra que sin astucia la fuerza no vale de nada, y que sin valentía el poder es tan solo un espejismo en un desierto de oro."
Por lo tanto, queridos ciberlectores, la búsqueda del autoconocimiento empieza por descubrir a nuestro TIGRE y a nuestro DRAGÓN, para así unirlos en el TAO, en la paz interior que produce el Amor hacia uno mismo y hacia los demás; y recuerda: la lucha mas grande, el combate mas importante, es el de cada día, el de cada momento, convirtiéndonos en guerreros del conocimiento, en luchadores del saber. SHANTI PREM.
El TIGRE era un cazador nato, observaba a su presa, la estudiaba, percibía cualquier cambio o movimiento que tuviera, interpretando a una velocidad tal todo ese tipo de variables para así atacar de una forma u otra, percibiendo de donde venia el viento para así colocarse en una mejor posición y que no lo detectasen... se diría que sentía los latidos del corazón de su oponente, que se adentraba en sus pensamientos y en la emisión de estos al sistema nervioso para saltar en una u otra dirección... adivinando casi siempre la secuencia de movimientos que iba a realizar.
El DRAGÓN actuaba mas pausadamente, sabedor de su superioridad, pues observaba a su oponente y sin darle siquiera tiempo a reaccionar, le lanzaba una llamarada, o le atacaba con sus alas o con su cola en forma de látigo, por no decir que sus garras eran tremendamente mortales si agarraban a una presa, por lo que no se preocupaba por minucias, iba al grano directamente, sobre todo gracias a la capacidad de vuelo que tenia; su mejor argucia era aparecer volando de espaldas al sol, como un bólido, cayendo sobre su oponente que poco podía hacer al tener el sol de cara.
Un día, el tigre le dijo al dragón: "amigo, me he estado preguntando durante mucho tiempo que ocurriría si tu y yo nos enfrentásemos alguna vez... quien de los dos seria el vencedor... y me gustaría saberlo; ¿aceptarías luchar conmigo?"; el dragón, mas sabio por lo viejo que era que por su conocimiento, le dijo al tigre: "amigo, se que tu carácter es impulsivo, y que tu ansia de demostrar tu valor es inmensa pero, ¿acaso te has parado a pensar lo que ocurriría después?, ¿serias mi amigo si yo te ganara?; por lo que te conozco, se que si te ganara buscarías la revancha en cualquier ocasión para demostrar tu valía... ¡aunque ya sabes que la tienes!, ¡eres fuerte y vigoroso!, ¡un campeón en las distancias cortas!, ¿que mas quieres?"
El tigre, pensando un momento, volvió a hablar: "tu lo has dicho, en las distancias cortas nadie me gana pero... ¿y en las distancias largas?, ¿y en la lucha donde la astucia y la estrategia son mas importantes?, ¿acaso no eres tu el mejor?; eso es lo que quiero saber: quien de los dos puede aunar ambas condiciones... y puedo asegurarte que seguiremos siendo amigos a pesar del resultado y que no te pediré revancha alguna."
Así pues, decidieron que lucharian al día siguiente, decidiéndose el combate en tres asaltos, al igual que pactando no atacar puntos vitales, puntuándose el combate mas por la valentía y por la astucia que por las heridas infligidas.
El día amaneció claro y los dos, el tigre y el dragón, llegaron a la hora convenida al claro de Hin Shao, cercano a un bosque y a un lago de aguas cristalinas; las montañas de Su Lin los miraban ansiosas, y todos los demás animales del Zodiaco estaban expectantes pero escondidos a la vista de los contendientes.
Un mar de llamas apareció desde lo alto, el ataque del dragón fue rápido, mas el tigre pudo esquivarlo gracias a su agilidad y fuerza, saltando entre los arboles y realizando una acrobática pirueta hasta llegar al lago, donde pudo refrescarse del calor reinante; se agazapo y espero a que el dragón se posara en el suelo, y cuando este lo hizo, al caminar pesadamente y al costarle alzar el vuelo con rapidez, salto desde atrás y fue a parar a su lomo...
El dragón batió sus alas y el tigre salto para dar de bruces contra el suelo donde el dragón ya estaba lanzando su cola, esquivandola el tigre en el ultimo instante; así estuvieron hasta que llego el tiempo convenido y descansaron un momento... se miraron y vieron que el cansancio por el esfuerzo realizado ya estaba haciendo mella, mas decidieron volver a la lucha...
Un segundo asalto y un tercero se dieron por concluidos, y los dos no habían podido ganar en ninguno: la estrategia del tigre no podía con la fuerza del dragón... la capacidad de aguante del dragón no podía con la agilidad del tigre. Los dos ganaron el combate, la batalla...
Entonces, mientras los dos descansaban en el claro y caían los últimos rayos del sol, se les acerco uno de los animales que los estuvieron viendo luchar; era un pacifico buey, de lentos movimientos, mirada escrutadora y voz serena, el cual les dijo: "queridos hermanos, que lucha la vuestra, que fuerza y pasión pusisteis, que energía se sentía, el fuego y la madera, la madera y el fuego, ¡un gran espectáculo!"
Satisfechos con sus palabras, los dos agradecieron al buey su visita pero, el tigre, queriendo saber y dada su naturaleza impulsiva, le pregunto: "buey, hermano, tu que has visto la lucha, ¿quien crees que ha ganado?, ¿el dragón o yo?"
El buey, sabio y prudente por naturaleza, hablo asi: "el ganador a sido el TAO, el supremo equilibrio de todas las cosas, el cual demuestra que sin astucia la fuerza no vale de nada, y que sin valentía el poder es tan solo un espejismo en un desierto de oro."
Por lo tanto, queridos ciberlectores, la búsqueda del autoconocimiento empieza por descubrir a nuestro TIGRE y a nuestro DRAGÓN, para así unirlos en el TAO, en la paz interior que produce el Amor hacia uno mismo y hacia los demás; y recuerda: la lucha mas grande, el combate mas importante, es el de cada día, el de cada momento, convirtiéndonos en guerreros del conocimiento, en luchadores del saber. SHANTI PREM.



2 comentarios:
No dudo que hace muchas dinastías porque hoy en día nadie se escucha ni siendo de la misma especie.....
Saludos relajados...........pasaba por aquí.
Que tal, gracias por tu visita. Te cuento: el relato no lo habia acabado, lo puse un momento para tenerlo como referencia para darle forma. Pero ya lo acabe y como veras, el TAO siempre gana... Y siempre escucha, siempre, tan solo hay que dejar que salga el misterio de tu interior. Ah, vi tu blog... es muy sentido e intenso... tu tambien. Cuidate y aqui te espero. Y si quieres echale un vistazo a mis reportajes fotograficos... son divertidos. SHANTI PREM
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